El sector aeroportuario de Brasil experimentará importantes cambios en el corto plazo. La autoridad nacional de aeropuertos, INFRAERO, planea destinar 2.670 millones de reales (US$1.530 millones) a las terminales con miras al Campeonato Mundial de Fútbol del 2014, mientras que la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) trabaja en un modelo de concesión de aeropuertos para atraer inversionistas privados a la industria.
Rubel Thomas, ex presidente de Varig y actual director de la terminal de carga aérea internacional Tead Brasil, opinó sobre las inversiones más necesarias y los modelos de concesión que las autoridades están evaluando.
- ¿Cuáles son los aeropuertos en los que se deben realizar mayores mejoras y de qué tipo serían?
Thomas: Los aeropuertos del estado de São Paulo necesitan obras de mejoramiento. En especial el aeropuerto de Viracopos necesita ser ampliado para las operaciones internacionales. Se propuso una nueva pista de aterrizaje de 4.000 m de largo y 60 m de ancho. Sin embargo, para respaldar esta ampliación, también se debe contar con un transporte eficiente y es necesario un ferrocarril que conecte São Paulo con Viracopos.
Hoy en día el aeropuerto de Congonhas opera por sobre su capacidad. Más que una ampliación, el problema se solucionaría con la construcción de otra terminal que asuma una parte de la demanda. Dicha terminal debería estar emplazada a 30-40 km de la zona centro, pero no podría darle un lugar en específico.
Por último, el aeropuerto internacional de Guarulhos necesita una ampliación, pues la situación allí es casi tan deficiente como lo que ocurre en Congonhas.
- ¿Cree usted que las metas de inversión de la INFRAERO son realistas?
Thomas: INFRAERO ha anunciado que invertirá una tremenda suma de dinero. Si los objetivos son viables y se concretan, sería muy bueno. Sin embargo, va a ser difícil. No quiero decir que el gobierno no pueda lograrlo, ya que acaban de aumentar el capital de la energética federal Petrobras en 100.000 millones de reales (US$56.000 millones). Si existe la voluntad política, se materializará.
- ¿Cuáles son los obstáculos en el camino?
Thomas: Por un lado, el próximo año hay elecciones. Gran parte de la energía del gobierno se destinará a hacer campaña y a asuntos relativos a ella, mientras que los proyectos de infraestructura bajarán el ritmo. Con la ayuda de compañías nacionales y extranjeras, será más factible lograr los objetivos.
- La ANAC ha señalado que uno de los modelos de concesión aeroportuaria que se están revisando no establece un tope al capital extranjero, lo que permitiría a las firmas extranjeras controlar un 100%. ¿Es esta una buena idea?
Thomas: La inversión extranjera será buena, pero el límite a la cantidad invertida que se debería permitir realmente dependerá del modelo de concesión que se elija.
También se dice que el límite será de un 49% o cualquier porcentaje entre este último y 100%. Una buena idea sería formar una sociedad entre una compañía brasileña fuerte, como la constructora Odebrecht o Camargo Corrêa, y una firma extranjera.
Definitivamente habrá una limitación para la participación en las aerolíneas y se está proponiendo establecer un tope de 49%. Esto aún no se ha aprobado, pero se encuentra en la etapa final y se está revisando. Todas las aerolíneas estarán interesadas en participar, ya que será de su conveniencia.
- ¿Tiene usted ideas sobre lo que debería incluir un buen modelo de concesión?
Thomas: Bueno, no se debería privatizar un aeropuerto como Viracopos de manera independiente. Quienquiera que administre este aeropuerto debería hacerse cargo de otros cinco o seis aeropuertos más pequeños y menos rentables. Ninguna compañía aceptará un convenio solamente con aeropuertos de baja rentabilidad.
- ¿Cree usted que se logre elegir un modelo de concesión antes de fin de año?
Thomas: No creo que sea posible. Si no hubieran dudas, se estaría discutiendo un solo modelo, pero hay cinco o seis modelos y hay muchas opiniones en el aire. Se aplazará para el próximo año.
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