El gasto público acelerado ayudó a frenar los efectos de la crisis, pero ahora el déficit fiscal puede ser un problema.
Por Efrén R. Herrera
Más de un año después de la quiebra del Lehman Brothers (era el cuarto banco más grande de Estados Unidos, con más de 150 años de historia), que constituyó la “apertura oficial” de la crisis financiera internacional, los países de América Latina comienzan a respirar con más tranquilidad y analizan el desempeño de los planes contra-cíclicos puestos en marcha para soportar la crisis económica resultante de la debacle financiera.
Como ocurrió en muchos países del mundo, los gobiernos de América Latina aceleraron en 2009 el gasto público para contrarrestar los efectos de la crisis. El resultado es que se evitó lo peor, pero ahora las economías entrarán al 2010 con el temor de que el excesivo déficit fiscal sea un freno a la recuperación económica.
Con el propósito básico de enfrentar la desaceleración económica los gobiernos aplicaron políticas fiscales expansivas, mientras los bancos centrales de la región flexibilizaron las condiciones monetarias, reduciendo las tasas de interés de referencia.
En términos básicos, la región encendió los motores del gasto público, concentrando sus energías en la aceleración de grandes proyectos de construcción de infraestructura y la puesta en marcha de programas de subsidio para fomentar la demanda agregada en áreas que impulsan el aparato productivo, como la infraestructura y la vivienda para las familias de menores ingresos.
Aunque gobiernos, académicos y organismos multilaterales de promoción del desarrollo económico celebran y aprueban la expansión del gasto público, como instrumento contra-cíclico, el aumento del gasto público, de salirse de las manos, podría convertirse en el nuevo enemigo de la economía regional.
Para la muestra un botón: En el caso colombiano, comentó Roberto Steiner, director ejecutivo de Fedesarrollo (Centro de Investigación Económica y Social de Colombia) “antes de que estallara la crisis se preveía para 2009 un superávit (Deficit sin contar gastos financieros) primario equivalente al 0.4% del PIB para 2009. A estas alturas el resultado pareciera que va a ser un déficit primario de 0.6%. Como tal, el efecto total de la política fiscal contra-cíclica es del orden de 1% del PIB”.
Para Steiner, la cifra es interesante si se compara con lo ocurrido a finales de los 90s, cuando la crisis externa se acomodó en parte con una política fiscal pro-cíclica. “Pero es muy pequeño [el 1% mencionado] si se compara con lo que han podido hacer en esta ocasión otros países de la región”, advirtió.
La propia Comisión Económica para América Latina (Cepal) alerta sobre el significativo deterioro de las finanzas públicas en algunos países en los últimos meses. La entidad observa “un importante empeoramiento en el resultado fiscal promedio de la región, producto de una caída estimada en los ingresos públicos de alrededor de 1.8% del PIB”.
El problema es que tal deterioro pone en entredicho la sostenibilidad y duración de las medidas anti-crisis que actualmente exhiben con orgullo las autoridades económicas de muchos países de la región.
La pregunta que se formulan en los corrillos de académicos y entre funcionarios públicos es: ¿Valió la pena tanto esfuerzo fiscal, que alguien tendrá que pagar, para frenar los efectos de una crisis importada a cuenta de la globalización? Muchos dicen que sí y aseguran que de lo contrario la cosa habría sido peor.
Pero aún con el esfuerzo en el gasto público, la crisis se ha sentido con fuerza en América Latina. La Cepal confirmó que la variación del PIB de América Latina y el Caribe será de -1,9% este año y que el desempleo pasará de 7.4% a 9% “agravando los niveles de pobreza”, si se tiene en cuenta que más de un millón de personas han quedado sin empleo en zonas urbanas llevando la cifra de desocupados a más de 3 millones de personas. “A la vez, se tenderá a una mayor informalidad laboral, lo cual redundará en la pobreza y dificultará el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, asegura la Cepal.
Una apuesta de todos
A juicio de Ramiro Albrieu y José María Fanelli, investigadores del Observatorio Económico de la Red Mercosur en representación del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), “la crisis internacional se está transmitiendo hacia América Latina a través de canales tanto financieros como comerciales”.
En un estudio que publica la Red en su página de internet, los investigadores Albrieu y Fanelli dicen que para darse una idea acerca del tamaño de las consecuencias de la crisis en la región es necesario ver el impacto sobre el llamado grupo LAC-4 (Argentina, Brasil, Chile y México). “Este grupo, que representa cerca del 80% del PIB regional, está sufriendo simultáneamente un sudden stop [freno del flujo de capitales por decisión del inversionista] y un colapso comercial, con fuerte caída tanto de exportaciones como de importaciones”.
En el caso de México, la contracción económica ha sido severa y mayor que la registrada por muchos otros países. La Cepal espera que el PIB de este país caerá 7% en 2009 y que, posiblemente, se recuperará hasta 2.5% en 2010.
Según el estudio Mach 26 de la Cámara Chilena de la Construcción, que analiza varios países de América Latina, la situación mexicana “refleja, entre otros: su elevada dependencia del ciclo económico de Estados Unidos […]”.
En el caso del otro grande de la región, Brasil, la Cepal proyecta que su economía caerá 0,8%, aunque espera que la demanda interna continúe fortaleciéndose durante el segundo semestre. Advierte que el crecimiento de las exportaciones se mantendrá “débil a causa de la ralentización económica que afecta a sus principales socios comerciales (aproximadamente el 40% de sus exportaciones va a Estados Unidos, Argentina, Países Bajos y Alemania)”.
En Chile, la percepción de los dirigentes de la actividad de la construcción es alentadora. Según un documento de la Cámara Chilena de la Construcción, “particularmente en el área de la vivienda se han observado señales efectivas de que la crisis económica que se desató en el segundo semestre del año pasado, está quedando atrás”.
Sin embargo, la Cámara Chilena de la Construcción de Chile estima que la variación del PIB estará entre -2,1% y -1,1% durante 2009. La proyección de la Cepal espera una caída del 1% del PIB chileno.
Según la Cámara, el sector construcción sería beneficiado por los estímulos fiscales como el subsidio a la protección del patrimonio familiar, los subsidios a la oferta de viviendas y la implementación de programas especiales de generación de empleo del Ministerio de Obras Públicas.
Derivado de las políticas contra-cíclicas, además de la disminución del precio del cobre, al cierre del primer semestre de 2009, el balance público chileno acumula un déficit de US$ 4.180 millones, equivalente a 2,6% del PIB estimado para este año, según las cifras publicadas en el informe Mach 26.
En Colombia, Fedesarrollo informó que a finales de septiembre se produjo “una sensible mejoría en las expectativas de crecimiento económico”. En una encuesta periódica encontró que 53% de los agentes encuestados considera que el crecimiento de la economía colombiana en los próximos seis meses se acelerará, mientras el 19% opina que se desacelerará.
Para Roberto Steiner, director ejecutivo de Fedesarrollo, la política fiscal colombiana ha sido ligeramente contra-cíclica, pero el espacio hacia adelante es limitado. Debido a ese margen de maniobra, Steiner considera que “Colombia necesita tener instituciones fiscales para mejorar la capacidad de hacer política contra-cíclica”.
En términos de la implementación de políticas contra-cíclicas, la conclusión de Roberto Steiner es que “la postura monetaria más agresiva ha sido la de Chile”. Allí, la tasa de interés se ha reducido 825 puntos básicos durante 2009, al pasar de 8,75% en enero a 0,50% en la actualidad.
La CEPAL reitera la necesidad de que los organismos financieros internacionales asuman un rol activo en la provisión de recursos, sobre todo a los países más vulnerables, y en condiciones más favorables.
Mientras tanto, el investigador del CEDES, Ramiro Albrieu, advirtió que “si bien los gobiernos latinoamericanos se encuentran hoy mejor preparados para enfrentar la crisis, los márgenes de acción siguen siendo relativamente estrechos”. Agregó que “un mundo proteccionista, y que crece poco, puede retrotraernos a situaciones de vulnerabilidad que conocemos (y detestamos) demasiado”. CPA
